Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

 

Varios problemas amenazan la conservación de la diversidad biológica del Parque Nacional Laguna de Tacarigua. El nivel y la gravedad de estas amenazas se encuentran relativamente controladas debido a las fortalezas con las que cuenta el parque: una buena dotación de infraestructura y un excelente personal tanto en número como en calidad. Laguna de Tacarigua es el único parque visitado por Parkswatch-Venezuela en el que se han observado actividades de monitoreo de fauna silvestre y programas de educación como el de los guardaparques infantiles. Sin embargo, numerosos problemas ambientales originados fuera del parque afectan al ecosistema, y su influencia podría incrementarse en el futuro. Por tal motivo, el estado del parque es considerado como vulnerable. Es necesario tener en cuenta los problemas que aún existen y que pueden cambiar el estatus del parque de no resolverse adecuadamente:

 

  • Sedimentación
  • Contaminación con desechos sólidos
  • Contaminación de las aguas
  • Pesca ilegal
  • Cacería furtiva
  • Incendios forestales

     

     

    Sedimentación

     

    Debido a las características geológicas de la laguna y de su entorno, el destino de este paisaje es desaparecer en un tiempo geológico relativamente corto, producto de la acumulación de sedimentos provenientes de la cordillera de la costa. Este proceso natural se ha visto acelerado con el incremento del aporte de sedimentos a la laguna producto de la erosión y deforestación de los bosques en las cabeceras de sus afluentes. En 1963 se construyó el canal Madre Casañas que hizo desembocar al río Guapo en la laguna, por lo cual el aporte de sedimentos se incrementó. La carga sedimentaria actual aportada por los ríos es de 150 m3/año, mientras que los aportes del mar alcanzan 3 x 106 m3/año (Conde 1996). Para 1975 unas 300 ha de la laguna habían desaparecido debido a la formación de un delta en la desembocadura del caño Madre Casañas, el cual avanza a razón de 1 km al año (Lentino y Bruni 1994, Conde 1996).

     

    En diciembre de 1999, la tragedia natural que produjo grandes deslaves de tierra en la cordillera de la costa (ver perfil del parque nacional El Ávila), destruyó el embalse del Guapo arrastrando consigo un bosque completo, varios poblados y grandes cargas de sedimentos que fueron a dar a la laguna. Debido a la acumulación de sedimentos marinos y fluviales la profundidad de la laguna ha disminuido de unos siete metros a principios del siglo XX a un promedio de menos de dos metros en la actualidad (Conde 1996). El ciclo del cierre natural de la boca ha sido alterado y actualmente se cierra con mayor frecuencia, produciendo inundaciones y otros desastres ecológicos. Debido a que el cierre de la boca aumenta la salinidad de la laguna y conduce a cambios en la ecología del sistema, el incremento acelerado de la sedimentación es una de las amenazas más graves y complejas del parque.

     

                            

     

    Boca Abierta (arriba); Boca cerrada (abajo). Vista aérea de la boca de la laguna cuando está abierta. Se observan señalados un delta arenoso formado por el oleaje y la boca. En el mar se puede observar la mancha de sedimentos provenientes de la laguna y a la izquierda de la foto, el pueblo de Tacarigua ubicado fuera del parque. Cuando la boca de la laguna está cerrada los vehículos pasan hacia la playa protegida.

     

                      

     

    Contaminación con desechos sólidos

     

    A pesar de que el área de la laguna se encuentra prácticamente libre de desechos sólidos, la contaminación en la playa al norte del parque es bastante grave. Gran parte de la basura son desechos plásticos y troncos de árboles arrastrados por el mar y depositados en la arena con la marea. La presencia de estos desechos sólidos en esta zona impide el acceso a los sitios de oviposición a las cuatro especies de tortugas marinas que anidan en la playa. La boca de la laguna también está altamente contaminada con desechos sólidos, la mayoría proveniente de otros caños o de ríos que desembocan allí.

     

    Contaminación de las aguas

     

    En los alrededores del parque hay varios pueblos con gran afluencia de turistas y complejos hoteleros recreacionales. Al parecer, los hoteles no cuentan con plantas adecuadas para el tratamiento de sus aguas servidas, las cuales son vertidas al caño El Burro, un riachuelo que sale al mar a través de la boca de la laguna de Tacarigua. También son vertidas allí sin tratamiento alguno, las aguas servidas de la población de Tacarigua y sus barrios anexos. Muestreos de la calidad de agua en este caño suministrados por el departamento de Calidad de Aguas del Ministerio del Ambiente indican densidades de bacterias y organismos coliformes de hasta 16.000 por cada 100 ml, lo que excede en más de tres veces los límites considerados como intolerables según la ley. Iguales resultados se han encontrado en otros afluentes de la laguna como en el caño Pirital y el caño Madre Casañas, así como en las plantas de tratamiento de los diferentes hoteles y fábricas de los alrededores. Los análisis del agua de las playas alejadas de la boca no presentaron signos de contaminación, ni siquiera aquellas en los balnearios de mayor afluencia.

     

    Pesca ilegal

     

    La pesca artesanal con atarraya está permitida dentro del parque, sin embargo muchos pescadores usan métodos de pesca de ahorque prohibidos por la ley y que extraen enormes cantidades de peces con poco esfuerzo de captura y sin distingo de tallas ni especies. La pesca ilegal es muy frecuente y para los administradores representa el problema más grave del parque. En 1996, 23 pescadores ilegales fueron detenidos y se instruyeron siete expedientes penales por pesca ilegal (Álvarez 1996b). Actualmente unas 60 redes de pesca de ahorque son decomisadas cada mes por las autoridades policiales y los guardaparques.

     

    La sobrepesca de ciertas especies amenaza con extinguirlas. En el pasado habitaban ostras en la laguna como la ostra perla (Pinctada imbricata), la pepitona (Arca zebra) y la ostra de mangle (Crassostrea rhizophorae). Estas especies desaparecieron por sobrepesca, un caso común en otros sectores con gran afluencia de turistas (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999). En opinión de los funcionarios policiales y de los guardaparques, el problema de la pesca ilegal está aparentemente relacionado con un grave problema de consumo de drogas en el pueblo de Tacarigua. Al parecer, algunas personas con problemas de adicción recurren a la pesca ilegal para conseguir dinero.

     

    Cacería furtiva


    Debido a la alta intervención y destrucción de los bosques alrededor del parque, el área boscosa protegida dentro de éste se ha convertido en una especie de refugio de fauna, lo cual es aprovechado por los habitantes de los poblados cercanos dada la relativa facilidad con la que se consiguen ciertas presas de caza. La extracción de especies de fauna se realiza tanto con fines de subsistencia como con fines de comercialización. El tráfico de fauna afecta principalmente a las aves, pero también a algunos mamíferos como perezas (Bradypus variegatus), monos capuchinos (Cebus olivaceus) y araguatos (Alouatta seniculus). Durante nuestra visita Parkswatch-Venezuela observó a los oficiales de la policía municipal entregar a los guardaparques un par de turpiales (Icterus icterus) decomisados a un traficante de fauna local. Igualmente pudimos observar tres araguatos recientemente decomisados, mantenidos en cautiverio en las instalaciones del parque. Igualmente, la captura de cangrejos azules (Cardisoma guanhumi) con fines comerciales es alta. Las autoridades policiales nos afirmaron que este año se han decomisado más de 3.000 trampas para la captura de cangrejos. Existe cierto nivel de saqueos de nidos de tortugas y caimanes; sin embargo, no es tan grave como en otros lugares.

     

    Incendios forestales

     

    Hacia el sur del parque los incendios forestales son relativamente frecuentes. Esta zona está dominada por bosques secos con cierto nivel de intervención y una gran porción de sabanas. La mayoría de los incendios son causados por actividades agrícolas en haciendas privadas fuera del parque; sin embargo, ya han comenzado a afectar las sabanas y bosques de Laguna de Tacarigua. Si bien el problema de los incendios no es tan grave como en otros parques nacionales, el parque no cuenta con todo el equipo necesario para combatirlos.

     

     

    AMENAZAS FUTURAS

     

    Alteración del régimen ecológico de la laguna

     

    El nivel de deterioro ambiental en los alrededores del parque tiene consecuencias graves en los cambios de la dinámica ecológica de la laguna. El cambio en el régimen hidrológico de la laguna de Tacarigua data de los años 40 cuando el río Cúpira, que antes drenaba en el sector oriental de la laguna, fue desviado y se eliminó el principal afluente de agua dulce del sistema. El desvío del río Guapo hacia la laguna en los años 60 y el aumento de la erosión en los otros afluentes incrementó el aporte de sedimentos hacia la boca, disminuyó la profundidad de la laguna, y aumentó la evaporación, la salinidad y la temperatura. Todos estos problemas se acentúan como consecuencia del cierre de la boca, que ocurre cada vez con más frecuencia. Mientras no se resuelvan los problemas ambientales en el entorno del parque éste se va a seguir viendo afectado, independientemente de cuánto se invierta en su mantenimiento y cuidado.

     

    Por otra parte, la disminución de los niveles de pesca como consecuencia de la sobrepesca y de los cambios físicos, químicos y biológicos de la laguna ha llevado a muchos pescadores de las comunidades adyacentes a plantear la repoblación de algunas especies de peces en el cuerpo de agua. Ciertos sectores políticos vinculados a la administración municipal y estatal apoyan la idea y la están fomentando entre los pobladores, quienes desconocen las regulaciones legales y las consecuencias ecológicas de tal decisión. Por su parte el personal de INPARQUES pareciera no estar de acuerdo con la idea. En todo caso, antes de tomar cualquier decisión al respecto es necesario llevar a cabo un estudio serio de la pesquería, a fin de determinar la factibilidad ecológica y económica del proyecto. Cualquier repoblación hecha sin un estudio previo podría convertirse en una amenaza más que en una solución.

     

    Destrucción de nidos de tortuga

     

    A pesar de que los nidos de tortuga se encuentran bien protegidos y monitoreados, existe cierto nivel de destrucción accidental debido al paso de vehículos hacia la playa de desove, lo cual ocurre cuando la boca de la laguna está cerrada. Hay vigilancia durante el día; sin embargo muchos de los vehículos entran a la playa durante la noche. Parkswatch-Venezuela presenció la entrada durante la noche de dos vehículos, habiendo penetrado hasta 7 Km desde la boca de la laguna. Debido a que la boca de la laguna se está cerrando cada vez con más frecuencia y durante más tiempo, el paso de vehículos puede convertirse en el futuro próximo en una amenaza crítica para la anidación de las tortugas.

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