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Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Current Threats

 

o Expansión agrícola
o Expansión urbana y residencial
o Tomas ilegales de agua
o Extracción ilegal de cospe
o Falta de personal
o Cacería ilegal

 

Expansión agrícola

 

La mayor parte de los pobladores que viven dentro de los linderos del monumento se dedican a la actividad agrícola. Las áreas agrícolas más importantes se localizan en casi todas las cuencas de la vertiente norte y comprende los sectores Costa de Paraulata, Costa de Maya, La Florida, Piedra Cachimbo, El Incienso, y Loma del Medio. Este último sector ha presentado el mayor crecimiento durante los últimos 40 años (Castillo, 2003), y está ubicado sobre la cuenca alta del Río El Limón, de donde proviene el agua que alimenta al acueducto de la Colonia Tovar.

 


Deforestación y siembra de productos agrícolas en El Incienso, fotos: Pedro Borges

 

En Pico Codazzi se encuentran los siguientes tipos de agricultura (Avilán y Eder 1986):

 

* Horticultura comercial de piso alto: Es el más frecuente, se caracteriza por parcelas pequeñas conformadas por hileras de cultivos específicos, requiere abundante irrigación y los fertilizantes y pesticidas son utilizados intensivamente. El principal cultivo es la fresa, y también repollo, zanahoria, rábano y tomate.

 

* Plantación: Monocultivos de café con un período de cosecha intensamente activo. Se emplean árboles de bucare (Eryhtrina sp.) para dar sombra a los cafetos.

 

* Conucos: Diversos cultivos rotativos y de pequeña escala para el consumo del agricultor y cuyos excedentes pueden ser destinados a la venta.

 

* Fruticultura comercial: Árboles sembrados en hileras y con espaciamiento constante. Se mantienen libres de maleza y se utilizan pesticidas intensivamente. El principal cultivo es el durazno.

 

            
              Fumigación de cultivos de duraznos, foto: Rodolfo Castillo

 

La principal consecuencia de la expansión agrícola dentro del monumento es la deforestación del bosque nublado, ecosistema que constituye el principal objetivo de conservación de esta área protegida. Los caseríos agrícolas en donde predominan los cultivos de horticultura y fruticultura se han expandido continuamente desde 1961. En 1994 abarcaban 1.624 ha, 687 ha más que lo que ocupaban en 1961. Asimismo, los cultivos de café constituían 1.236 ha para 1961 y 2.222 ha. para 1994 (Castillo, 2003). Otras coberturas vegetales que se han incrementado son las de sabanas y matorrales; en algunos casos como consecuencia del desgaste o pérdida de fertilidad de los suelos, o por abandono temporal para iniciar nuevos ciclos de cultivo. La pérdida del bosque nublado y su fragmentación tienen consecuencias directas sobre la biodiversidad, lo que pone en peligro la existencia del corredor ecológico. Este ecosistema tiene además un papel muy importante al capturar y almacenar agua, pero con su pérdida se produce una aceleración de los procesos erosivos y una disminución en el aporte de agua a los embalses y/o diques. A esto se suma el excesivo uso de fertilizantes y pesticidas, que contaminan los ríos. En el caso específico del Río El Limón, el nivel de nitratos es de 9,2 mg/l, muy cerca del valor máximo de 10 mg/l establecido en la normativa legal (Castillo 2003).

 

La carencia de un adecuado programa de vigilancia y control, así como de personal y puestos de guardaparques, son factores que contribuyen a mantener la expansión de la frontera agrícola dentro del monumento. De no tomarse medidas, la deforestación de los bosques nublados podría continuar. Si bien no se disponen de los datos más actualizados, se tiene que el índice de deforestación para el período de diez años entre 1984 y 1994, fue de 10,36%, casi el doble del índice de 5,52% observado para el período 1974 - 1984 (Castillo, 2003).

 

Expansión urbana y residencial

 

El principal asentamiento residencial es la Urbanización Jengibrillar, un parcelamiento ubicado en la cuenca alta del Río Petaquire y que se encuentra incluido en su totalidad dentro del Monumento Natural Pico Codazzi. El proyecto inicial constaba de 300 viviendas, y comenzó a construirse antes de la creación del monumento natural. No obstante, esta zona estaba protegida anteriormente bajo la figura de Zona Protectora del Área Metropolitana de Caracas, la cual no contempla el uso urbano y solo está permitido el uso agrícola con ciertas limitaciones. La venta de parcelas se inició en el año de 1984, pero la mayoría de los propietarios no se percataron de que debían solicitar permisos de conformidad de usos y afectación de recursos al Ministerio del Ambiente. El otro asentamiento residencial de menor extensión se localiza en el sitio denominado Alto Lagunazo, el cual es limítrofe con el Parque Nacional Macarao. Ambas urbanizaciones son utilizadas principalmente como residencias vacacionales durante los fines de semana (Contreras 1995). No existen datos precisos acerca del número de habitantes en estos poblados.

 

            
             Casa ubicada en la urbanización Jengibrillar, foto: Rodolfo Castillo

 

Dos complejos turístico - hoteleros, Villa Bahareque y el Circuito Carive, también se encuentran dentro del Monumento Natural. Villa Bahareque abarca una superficie aproximada de 4 hectáreas, y se construyó antes de la creación del monumento; contiene 24 cabañas, una capilla, un área de oficinas y otra área comercial. Circuito Carive abarca un área de campamento de 15 kioscos, dos módulos de oficinas, un área de restaurante, un tanque y dos módulos habitacionales (Contreras 1995). No existen datos precisos acerca del número de visitantes de estas instalaciones turísticas.

 

            
Villa Bahareque es un complejo turístico actualmente funcionando dentro del monumento natural y que aún no ha sido reubicado

 

Dentro del monumento también fueron incluidas las instalaciones de una estación de servicio de gasolina y dos galpones de empresas de alimentos, todas construidas antes de la creación del área protegida.

 

La principal consecuencia de la presencia de las urbanizaciones es su expansión y la deforestación del bosque nublado, lo que ha producido degradación y pérdida del hábitat natural, además de la introducción de especies de plantas exóticas. Si bien la mayoría de las construcciones fueron realizadas antes de la creación del monumento, estas casas se encuentran ubicadas en el sector que une al Monumento Natural Pico Codazzi con el Parque Nacional Macarao, alterando el funcionamiento de esta área como un corredor ecológico. Otra consecuencia de la urbanización es el incremento en actividades como la cacería ilegal. A pesar de que no existen datos demográficos que indiquen un crecimiento de la población, análisis de fotografías aéreas indican que ha habido una expansión de la superficie ocupada por las áreas residenciales (Castillo, 2003).

 

Tomas ilegales de agua

 

La Colonia Tovar se abastece de agua de la cuenca del Río El Limón y todas las instalaciones del acueducto de HidroCentro están dentro del monumento, aunque fueron construidas antes de su creación. Otras cuencas importantes que tienen sus nacientes en el monumento son el Río Tuy, que abastece a Caracas, y los ríos Petaquire y Maya, que abastecen al Litoral Central. En todo el monumento natural se observan numerosas tomas ilegales de agua que llevan el líquido hasta las zonas de cultivo y/o las casas. Muchas tuberías atraviesan los bosques y requieren de un mantenimiento constante, por lo que suelen observarse senderos angostos a lo largo del Monumento Natural.

 

              
Mangueras para el abastecimiento de agua en Petaquire, foto: Rodolfo Castillo

 

Falta de personal e infraestructura

 

Únicamente tres personas están a cargo de la vigilancia y control de un área de 11.850 ha y no existen puestos de Guardaparques. Esto favorece la expansión de la frontera agrícola y muchos habitantes del monumento actúan al margen de la ley para expandir los cultivos o construir sus viviendas. A pesar de los esfuerzos realizados por los funcionarios del área para detener estas actividades ilegales e iniciar los expedientes administrativos que deben imponer una sanción, existe un retraso en la resolución de dichos expedientes, los cuales están a la espera de una decisión en la Fiscalía General de la República.

 

Extracción ilegal de cospe y madera

 

Los helechos arborescentes (Cyathea spp.) son muy abundantes en los bosques de la zona, y son cortados con la finalidad de comercializar el cospe (raíces y troncos del helecho), que es utilizado en los viveros como sustrato para colocar las orquídeas. Otras especies de plantas abundantes que son taladas ilegalmente para comercializar su madera son el cedro (Cedrella montana) y el pinabete (Podocarpus sp.), cuya madera es comercializada para trabajos de carpintería y fabricación de techos para las viviendas. Las personas que extraen el cospe y la madera aprovechan la escasa vigilancia para realizar esta actividad ilegal, que realizan principalmente en horas de la noche, usando las diversas carreteras de acceso al monumento.

 

            
Tallo de helecho arborescente (cospe) cortado para comercializarlo, foto: Pedro Borges

 

Cacería ilegal 

 

Existe cacería ilegal realizada principalmente por personas que habitan dentro del monumento o en sus cercanías, pero se desconoce la intensidad de esta actividad. De acuerdo a la información suministrada por los funcionarios del área, las especies mayormente cazadas son el cachicamo (Dasypus sp.) y la lapa (Agouti paca), las cuales son utilizadas para el consumo. Durante nuestra visita pudimos apreciar una cotorra cabeciazul (Pionus menstruus) atrapada en una jaula como mascota.

 

 

 

Amenazas futuras

 

Desafectación del área protegida

 

La presencia de diversos usos de la tierra que son incompatibles con la figura del monumento natural ha hecho surgir conflictos entre las autoridades del Instituto Nacional de Parques y los habitantes que se encuentran dentro del área protegida. Esta situación podría motivar el surgimiento de propuestas de desafectación o reducción del estatus legal de ciertos sectores del monumento con la finalidad de eliminar estos usos incompatibles. Específicamente, en el proyecto de Plan de Ordenación del Estado Vargas se plantea redefinir los límites del monumento en el sector de Loma del Medio en la cuenca del Río El Limón, así como en las nacientes del Río Petaquire. Esta cuenca permite la conexión física con el Parque Nacional Macarao al este, de manera que con una desafectación se estaría eliminando su función como corredor ecológico.

 

Turismo no regulado 

 

La Colonia Tovar es un destino turístico muy visitado por los habitantes de la región central del país. Aunque la cantidad de visitantes no se conoce con exactitud, los servicios colapsan durante los fines de semana. Hasta ahora esta elevada afluencia de visitantes en la Colonia Tovar no ha repercutido en una masificación de las actividades recreativas dentro del monumento. Sin embargo, en el tramo de la carretera principal que atraviesa al Parque Nacional Macarao, se realizan actividades como el alquiler de caballos y venta de comida que amenazan la integridad del monumento. Gran cantidad de residuos sólidos son arrojados en las carreteras por los visitantes que se dirigen a la Colonia Tovar. Hasta el momento no existen áreas recreativas habilitadas dentro del monumento natural, a pesar de que el valor escénico del paisaje ofrece un potencial para el turismo ecológico.

 

Dos operadoras turísticas establecidas en la Colonia Tovar organizan visitas "ecoturísticas" a la zona boscosa del Pico La Florida, en donde se encuentran dos árboles peculiares: el "Cedro Gigante" y el "Granadillo Centenario." Aparentemente esta actividad se realiza de forma poco intensiva y esporádica, por lo que ha sido considerada como una amenaza menor. Se requiere verificar el cumplimiento de la norma sobre la densidad máxima de visitantes en el área y controlar los desechos sólidos que dejan los visitantes de esta zona.

 

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