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Descripción
Amenazas
Soluciones
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Referencias

 

 

 

    
                Puesto de Guardaparques de Aguas Calientes

                                Foto: Eduardo Gonzalez

El Parque Nacional Henri Pittier, el primer parque nacional de Venezuela, fue declarado como tal mediante el Decreto Presidencial Nº 102 del año 1937, publicado en la Gaceta Oficial No 19.188 del mismo año (Estados Unidos de Venezuela 1937). La administración y el manejo del parque le corresponden al Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), organismo adscrito al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARN).

 

Originalmente llamado Parque Nacional Rancho Grande, fue rebautizado con el nombre de Henri Pittier en el año 1953, para rendirle un homenaje a quien por sus esfuerzos, logró la consolidación de dicha área protegida (Estados Unidos de Venezuela 1953). Pittier, ingeniero suizo pero también naturalista y botánico, reconoció la importancia de sus bosques y luchó incansablemente por conservar aquellos ecosistemas presentes entre la costa del Mar Caribe y los valles de Aragua y Carabobo (Luy y Morales s/f). Posteriormente en 1974 se decreta la ampliación del parque anexándole 17.800 ha que se suman a las 90.000 ha originales para dar el total actual (República de Venezuela 1974).

 

Esta área protegida fue creada con la finalidad de preservar los ecosistemas de la Cordillera de la Costa, especialmente la selva nublada y los ambientes estuarinos y marino-costeros, así como proteger su biodiversidad, especialmente aquellas especies endémicas, raras, vulnerables o en peligro de extinción. También protege importantes recursos hídricos que abastecen de agua a las poblaciones cercanas y es un espacio para la investigación, recreación y educación ambiental (República de Venezuela 1995).

 

El Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU) del Parque Nacional Henri Pittier fue realizado en el año 1995 (República de Venezuela 1995). De acuerdo a la legislación vigente estos planes deben ser revisados cada cinco años, pero en el caso de esta área protegida aún no se ha realizado (MARNR 1992b). El PORU (Decreto Nº 668) contempla una zonificación del parque en nueve secciones de acuerdo al valor de los recursos naturales y de los usos y actividades existentes que se describen a continuación:

•  Zona de Protección Integral (PI): El acceso es restringido. Solamente pueden realizarse actividades de investigación y monitoreo bajo la supervisión de INPARQUES. Comprende una amplia porción del parque que cubre especialmente gran parte de las cumbres o zonas altas del área protegida, grandes franjas a los lados de los cursos de la mayoría de los ríos, llegando a veces hasta los propios límites del parque. Incluye el Paso de Portachuelo.

•  Zona Primitiva o Silvestre (P): El acceso es restringido, dedicado exclusivamente a actividades de investigación, monitoreo y educación. El acceso se realiza sólo bajo la supervisión de INPARQUES. Se ubica en una franja que va paralela entre la costa y la PI. Incluye también algunas playas, ensenadas, morros, senderos de excursionismo y de interpretación de la naturaleza.

•  Zona de Ambiente Natural Manejado (ANM): Los usos permitidos de esta área son para actividades de recreación de bajo impacto, actividades educativas y campamentos. Comprende las playas de Cuyagua, Catica, el campamento ecológico Simón Machado, parte de la ciénaga de Ocumare, una franja en la playa de Cepe, así como los miradores y paradores turísticos a lo largo de las carreteras.

•  Zona de Recuperación Natural (RN): Son las áreas que están siendo rehabilitadas luego del impacto humano. Abarca el sector montañoso de la vertiente sur entre la zona PI y el lindero del parque, lo mismo aplica para la cuenca del Río Grande del Medio y al sur de Cumboto, el sitio de disposición final de desechos Las Monjas, y el sector a la entrada de la ciénaga de Ocumare.

•  Zona de Recreación (R): Abierta al público para recreación. Comprende las áreas recreativas de Las Cocuizas, La Trilla, La Loma, Polvorín, parte de la playa de Cuyagua, y los pozos La Planta, El Ajao y Los Colores.

•  Zona de Servicios (S): Incluye todos los caminos, áreas de estacionamiento, la Estación Biológica de Rancho Grande y todas las edificaciones de INPARQUES. También las instalaciones del antiguo Ministerio de Obras Públicas, el edificio el restaurant de Rancho Grande, casonas y el viejo Hotel Santa Bárbara.

•  Zona de Interés Histórico, Cultural o Paleontológico: Incluye todas las estructuras y haciendas de cacao históricas, y otras importantes muestras culturales como los petroglifos. Comprende la antigua planta hidroeléctrica de Choroní y generadora de Uraca, los petroglifos y otras manifestaciones de las culturas precolombinas, casas, casonas y ruinas de haciendas, y el edificio de la Estación Biológica Rancho Grande.

•  Zona de Uso Especial (UE): Comprende los pueblos de Cepe y Chuao, el asentamiento Las Monjas, el sector Romerito-Uraca-La Loma, los centros poblados La Trilla, Aponte, el Apostadero Naval en Turiamo, las instalaciones de agua mineral El Castaño, las instalaciones de la Fuerza Armada Nacional, del Grupo de Combate de Incendios, de PROFAUNA (Dirección de Fauna), del MARN y de CONARE (Compañía Nacional de Reforestación), las carreteras y las zonas de tendido eléctrico, la sub-estación eléctrica de Cata, varios cerros y estaciones del sistema de prevención de desastres naturales.

•  Zona de Uso Poblacional Autóctono: Incluye poblados históricamente importantes como el pueblo de Cepe.

Este parque cuenta con once puestos de guardaparques, cuatro puestos de observación de incendios y un personal obrero de 19 guardaparques para atenderlos. Hay disposición de un solo vehículo, que originalmente corresponde a los operativos contra incendios, pero es usado para traslados en general en época de lluvia. Hay carencia de equipos de comunicaciones, debido a que ninguno de los puestos de guardaparques poseen radios para comunicarse con la sede de la Superintendencia. Los grupos de combate de incendios (que en su mayoría no dependen de Inparques) poseen una buena dotación de equipos que, aunque no es la óptima, le permiten al personal realizar una efectiva labor de extinción (Pérez 2004a). Se ha estudiado la posibilidad de colocación de nueve puntos de hidrantes como tomas de agua para combate de incendios (Sapienza 2004) y recientemente fueron modernizados los instrumentos de detección y alerta de lluvias potencialmente riesgosas (nueve sensores de precipitación y seis de lodo) (Pérez 2004b).

Como ocurre en los parques nacionales de Venezuela, esta área protegida no posee un presupuesto anual fijo, la administración solo recibe una asignación para gastos recurrentes, que cubre las necesidades básicas para el mantenimiento del área protegida (como gasolina para vehículos), pero que no da cabida a necesidades no previstas que requieran de mayores gastos.

 

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