Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Amenazas Actuales

 

  • Inmigración y colonización
  • Extracción de madera 
  • Otras amenazas: saqueo arqueológico, minería, falta de gestión, des- conocimiento general

     

    Inmigración y colonización

     

    Se está dando un intenso proceso de migración de gente desde los Andes que llega a la región en busca principalmente de nuevas tierras para colonizar y dedicarse a la agricultura. Atraídos por la promesa del café, muchos llegan con la ilusión de hacer dinero a través de este cultivo. Se instalan en terrenos inapropiados para tales fines. Cortan y tumban selva en laderas escarpadas, generando erosión, sedimentación y mayor pobreza. Debido a la poca fertilidad del suelo, los migrantes tumban selva cada año para acceder a nuevos terrenos, donde cultivan a nivel de subsistencia. Debido a las limitaciones en los suelos y a los malos procedimientos en la siembra del café que no garantizan el éxito del cultivo, los colonos terminan sembrando maíz para alimentar sus gallinas y vender el excedente.

     

    Al cabo de cierto tiempo, cuando la tierra ya no produce, muchos de los agricultores venden sus terrenos a nuevos migrantes. Son tierras que en realidad no les pertenecen legalmente, pero cobran al recién llegado por las "mejoras" sobre el terreno, por lo general una choza y 2 a 4 hectáreas de terreno despejado, es decir selva cortada, con algunos cultivos sembrados o en producción. Se siembra principalmente maíz, plátano, café, yuca, achiote. En las partes más bajas de los valles se siembra naranja y sobretodo mandarina. Se observa en las chacras gran cantidad de mandarina en el suelo pudriéndose, debido a las distancias y sobretodo a los bajos precios.

     

    En la parte oeste adyacente al área protegida, la localidad de Esperanza, cerca de Vitoc capital del distrito del mismo nombre, presenta un intenso proceso de inmigración de pobladores andinos sobretodo de los departamentos de Ayacucho y Huancavelica, zonas de extrema pobreza en el Perú. Esta gente llega al poblado y se asienta para realizar labores agrícolas. Cuando no accede a un terreno ya preparado a través de una compra, se dirige a las partes altas, donde hay terrenos de selva virgen que son desmontados para establecer presencia y propiedad. Desde Esperanza existe un camino carrozable que llega hasta la parte baja del Río Shimayacu, a un punto donde el río impide el cruce de autos. Desde aquí se continúa a pie por un camino peatonal o trocha que comunica a las diversas chacras o campos de cultivo de la zona y por donde circulan los agricultores. A más o menos dos horas de caminata se llega al final de este camino, a la última chacra en ese lugar. Se puede observar una serie de nuevos desbroces de vegetación en terreno virgen para fines agrícolas, lo cual confirma la tendencia de abrir nuevas tierras cada vez más arriba hacia el área protegida.

     

    Según manifiestan pobladores de la región, esta misma tendencia se da en los alrededores del área protegida. La parte occidental adyacente al área es de más difícil acceso, sin embargo situación similar a la quebrada Shimayacu se da en La Florida y en el Río Marancocha. En la parte norte del área, sucede igual en el Río Huatziroki, con mayor presión por la presencia de la carretera La Merced - Perené. A pesar que la deforestación que se observa desde la carretera está aún lejos del área protegida, el proceso de degradación parece imparable. En la parte oriental contigua al área protegida se tiene el mismo caso en los ríos Ipoki y Pichanaki, donde hay mayor cantidad de gente y hasta caminos carrozables de acceso. Se presume que en esta zona la población está más cerca al área protegida, e inclusive haciendo uso de la misma con ganado en su interior. 

     

                      

                                 Deforestación para agricultura y ganadería

     

     

    Esta situación tiende a agravarse debido a la falta de una política de control migratorio y a la insuficiente e ineficiente participación de las instituciones estatales en lo que se refiere al manejo y protección de los recursos naturales. La presencia masiva de población migrante pone en riesgo la integridad y el futuro del área natural protegida. La gente va buscando terrenos migratoriamente y se ubica en nuevas zonas con bosque virgen. De esta manera el campesino ejerce constante presión sobre los terrenos, lo cual se traduce en un uso desordenado de los mismos y severas alteraciones ambientales en la región. La principal actividad de la población migrante que llega a la región es la agricultura y la ganadería a niveles rudimentarios, sin planificación ni manejo técnico. Llevan a cabo cultivos y siembra de pastos en laderas empinadas de los cerros generando deforestación de bosque, una grave erosión de los terrenos y pérdida de la capa útil de los suelos.

     

    Debido a la intensa migración a la región y el aumento de los asentamientos humanos alrededor del Bosque de Protección Pui Pui, se ha dado un fuerte impacto negativo sobre la fauna en aquellos lugares con acceso para la gente. Los migrantes aprenden a cazar animales para complementar su dieta. La presencia humana con sus actividades colaterales no sólo ha espantado a la fauna sino que está destruyendo su hábitat. Hoy ya no se encuentran animales de caza en los alrededores de los poblados ni de la carretera. Se presume que en Pui Pui debido a su aislamiento aún quedan poblaciones saludables de las especies típicas de los bosques de selva alta y ceja de selva.

     

                     
                            Elmer Mapelli muestra cane de armadillo en casa rural

     

    Si los presentes índices de migración y deforestación continúan sin cambio en el futuro cercano, es de esperar que este desbroce del bosque se acerque peligrosamente al Bosque de Protección Pui Pui amenazándolo. Hasta la fecha no se está tomando ningún tipo de medidas que prevengan esta situación. Es previsible que en los próximos años el flujo migratorio continúe y la consecuente deforestación y destrucción de hábitat siga avanzando hacia el área protegida.

     

    La potencial construcción de nuevos caminos, tanto carrozables como peatonales, de interconexión entre las chacras de los nuevos migrantes facilitará el acceso al área, constituyendo un incentivo para el asentamiento de más migrantes y extractores de recursos cada vez más cerca al área protegida.

     


    Erosión de suelos por deforestación y tumba de bosque en laderas para actividades agrícolas

     

     

    Extracción de madera

     

    El recurso forestal en la región ha sido explotado fuertemente en la década de los cincuenta y los sesenta, coincidiendo con la apertura de los caminos de acceso, sobretodo la carretera principal hecha durante el gobierno del presidente Manuel Odría. Hoy las especies valiosas se encuentran en zonas de poco acceso como es el Bosque de Protección Pui Pui y sus alrededores adyacentes. El avance de la población y un posible interés futuro sobre la explotación de estos recursos, ya sea por compañías madereras o madereros particulares, constituyen una amenaza latente para el remanente forestal y para el área protegida.

     

    Una amenaza actual es el aumento de la extracción de madera para la confección de cajones para transporte y venta de fruta que se produce en la región. Se extrae todo tipo de madera e inclusive árboles de escaso grosor. En el punto de extracción los troncos se cortan en medidas específicas para la confección de las cajas de fruta, y son llevados a los aserraderos para ser cortados en tablas. Esta extracción se lleva a cabo todavía en las partes de más acceso, lejos del área protegida. El uso extendido de la motosierra para el corte de árboles y la preparación de la madera en el lugar de extracción para facilitar el transporte contribuyen a un mal uso del recurso forestal en la región.

     

    No se da un uso sostenible de los recursos forestales. En las partes más bajas, en los valles alrededor del área protegida el bosque ha sido severamente afectado y continua su destrucción. La actividad forestal en terrenos montañosos origina cambios irreversibles en la capacidad de retención de agua por parte de la vegetación y el suelo. Como se puede observar en la zona, se están dando severos problemas de manejo de suelos. La inminente grave perturbación y destrucción de la vegetación sobre las laderas de las montañas origina dificultades en el control de los flujos de agua y la erosión del suelo, contraviniendo los objetivos del área protegida. Consecuentemente, la pérdida de la cobertura boscosa impide el futuro uso sostenible de las áreas productivas en las partes bajas de la cuenca.

     

    El control y manejo del recurso forestal en la región está a cargo de la Administración Técnica de Control Forestal y de Fauna (ATCFF) de la Intendencia Forestal del INRENA. En el sector de selva central tiene oficinas en las ciudades de Satipo, Oxapampa, San Ramón, Villa Rica, Puerto Bermúdez, Iscozacín, Ciudad Constitución y Chanchamayo.

     

    Según funcionarios entrevistados, no ha habido recientemente ninguna denuncia de extracción ilegal de madera de la zona de Pui Pui. La Administración Técnica de Control Forestal realiza operativos para detectar e inmovilizar madera ilegal. En base a la ley forestal, ha promovido la formación de 7 Comités de Gestión del Bosque en el sector de selva central bajo su jurisdicción. A través de estos comités, la comunidad en forma organizada participa en acciones de vigilancia y control de madera. Se trabaja en coordinación con los tenientes gobernadores, autoridad política local a cargo del orden en los poblados menores, quienes tienen la facultad de intervenir e inmovilizar madera sin la documentación correspondiente, para inmediatamente coordinar con el INRENA el destino de dicha madera. La participación de la sociedad civil en el control y vigilancia del recurso forestal es un importante mecanismo de apoyo al INRENA, el cual adolece de fondos para realizar operativos en forma constante.

     

    Otras amenazas

     

    Saqueo arqueológico

     

    Hay mucha gente que piensa que en el Pui Pui hay oro y riquezas escondidas entre las ruinas, cuevas y lagos del área. Esto motiva y promueve que pobladores de los alrededores, sobretodo por el lado de Pichanaki, se aventuren al interior del área en busca de riquezas. Se ha escuchado de varias expediciones de gente local, van inclusive con equipos y detectores de metales. Se tuvo la ocasión de entrevistar a un poblador que había hecho este viaje y que estaba planificando visitar el área nuevamente pronto. La presencia de los buscadores de tesoros implica la destrucción de los restos arqueológicos existentes en la zona y además mayor conocimiento del territorio que podría servir para un potencial uso futuro del lugar.

     

    En el momento de la visita al área, la alcaldesa del Municipio de Vitoc estaba planificando un viaje conjunto con el Intituto Nacional de Cultura a las ruinas de Huacrash para evaluar el estado del complejo arqueológico. (4)

     

    Minería

     

    Alrededor del área protegida, en el sector occidental adyacente a la misma, existe una operación minera a gran escala, la mina San Vicente de la corporación minera San Ignacio de Morococha. Esta mina extrae plomo y zinc y lleva operando en la zona por más de treinta años. Según referencias locales, la mina durante muchos años estuvo botando los relaves de mineral directamente al Río Tulumayo, contaminándolo y afectándolo negativamente. En los últimos siete años la mina ha implementado una cancha de relaves, a escasa distancia del Río Tulumayo, muy cerca de la localidad de Vitoc. La cancha de relaves ocupa una importante porción de terreno, y según refieren los pobladores, aún se sigue contaminando el Río Tulumayo.

     

     

      
     Cancha de Relaves de la Minera San Ignacio de Morococha en la localidad de Vitoc

     

    Existe el peligro de un potencial aumento de la actividad minera en la región. No se descarta la implementación de actividades de exploración en busca de minerales en los alrededores del área protegida. Las condiciones de peligro para el área protegida se complican por el hecho que no existe aún una zona de amortiguamiento legalmente establecida, lo cual hace difícil el control sobre las actividades mineras junto al bosque de protección.

     

    Falta de gestión

     

    La falta de un jefe del área y de guardaparques, o al menos de una persona de las oficinas locales del INRENA encargada del área protegida, constituye una amenaza para el bosque de protección. No se da ningún tipo de control en el campo. En el caso de darse algún incidente como extracción ilegal de madera, invasiones o deforestación, no hay nadie quien haga la denuncia oportuna para que las autoridades encargadas atiendan el problema.  

     

    Aún falta la instalación de hitos y límites definitivos en el terreno que indiquen claramente las fronteras del área natural protegida.  Esto dificulta la planificación de cualquier acción futura de control y vigilancia y el monitoreo del proceso de inmigración hacia el área. La actual falta de una zona de amortiguamiento formalmente establecida acentúa la problemática.

     

    Desconocimiento general

     

    La baja conciencia y poca sensibilidad ambiental de la población migrante y de autoridades sectoriales del gobierno local limita la efectiva coordinación y la toma de decisiones para apoyar la gestión del área protegida. Este problema se da especialmente por parte del ministerio público, que otorga titulación de terrenos en áreas no autorizadas y el poder judicial, que no faculta las acciones para el desalojo de invasores y la sanción a traficantes de tierras y extractores ilegales.

     

    La deforestación contribuye a la pérdida acelerada de la diversidad biológica del área mediante el menoscabo y destrucción de hábitat. Se da un agudo desconocimiento y falta de conciencia ambiental por parte de la población migrante. Los efectos negativos de la deforestación afectan la capacidad productiva de los terrenos lo cual conlleva un empobrecimiento económico y malestar social.

     

    Existe un desconocimiento generalizado sobre el Bosque de Protección Pui Pui. El común de los pobladores de La Merced y San Ramón no saben de la existencia del área protegida, menos aún los pobladores de los distritos que comprende.

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