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Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

El Santuario Histórico de Machupicchu es un área natural protegida de mucha importancia para el Perú. Por un lado presenta gran diversidad biológica, bosques en buen estado de conservación y paisajes impresionantes, por otro lado cuenta con espectaculares complejos arqueológicos así como valores paisajísticos extraordinarios que han sido la causa por la que Machupicchu ha logrado renombre y reconocimiento a nivel internacional.

 

Machupicchu tiene una serie de amenazas que ponen en peligro su integridad como área natural protegida. El camino Inca es un área que presenta problemas ambientales por la sobrecarga de turismo. El límite máximo establecido de ingreso al santuario es de 500 personas diarias, de las cuales el 99% va al camino Inca tradicional generando concentración del flujo turístico. Hay denuncias de corrupción y malos manejos en las reservas de uso del camino Inca.

 

                        
                                     Salve sobre el Río de Aobamba

 

La existencia dentro del Santuario Histórico de Machupicchu de una central hidroeléctrica, una importante infraestructura responsable de suministrar energía en el sur del país, afecta al área tanto por la contundencia visual de sus instalaciones como por las actividades derivadas de su operación. Genera evidentes impactos paisajísticos con la presencia de torres, líneas de transmisión de energía, viviendas y otras instalaciones, y trae desorden a través de las actividades del personal permanente y el tránsito complementario. Estas operaciones se llevan a cabo en muchos casos sin realizar las coordinaciones pertinentes con el INRENA y contraviniendo las políticas de manejo y gestión del área protegida.

 

Hoy se da un estricto manejo de los residuos sólidos generados por el turismo en camino Inca y en la ciudadela, así como los residuos originados en la localidad de Aguas Calientes y otros asentamientos menores. Toda la basura se retira de la zona en tren y se lleva hacia un relleno sanitario autorizado. A pesar que esta medida ha ayudado a mejorar la situación de contaminación con residuos sólidos existente anteriormente, aún existen dificultades serias al respecto.

 

Las quemas de vegetación y los incendios forestales son una amenaza latente para el santuario, si bien hoy bajo control, estos pueden aparecer de improviso por negligencia o descuido. La ganadería y la agricultura constituyen actividades que amenazan seriamente al área protegida. Se calcula que existen en el interior del santuario alrededor de 700 - 800 cabezas de ganado vacuno, unas 150 - 300 cabezas de equinos y unos 300 - 500 ovinos. El uso pecuario no sostenible y no rentable de los pastizales del santuario conlleva a la degradación de los ecosistemas y sus recursos naturales.

 

La expansión de las parcelas agrícolas es una constante en el santuario. Los cultivos en muchos casos están ubicados en áreas inadecuadas y hay casos de cultivos no adecuados con especies introducidas. Existen también cultivos con manejo intensivo, aplicándose agroquímicos en algunos sectores. Muchos agricultores tienen la expectativa de ampliar su área agrícola.

 

Se puede observar a lo largo de todo el santuario la existencia de derrumbes de diversa magnitud. Si bien hay un componente de origen natural en los mismos, sobretodo en el caso de huaycos y avalanchas típicas de las temporadas de fuertes lluvias, el factor humano juega un rol importante en el origen de los derrumbes. Una vez que se genera un derrumbe es muy difícil, sino imposible, recuperar ese terreno.

 

Existe un saneamiento físico y legal incompleto de terrenos ocupados en el interior del santuario. Hay  conflictos territoriales en el área urbana del santuario, la principal zona urbana del santuario está definida por el espacio que ocupa Machupicchu Pueblo (Aguas Calientes), en el cual se aprecia un proceso constante de ocupación desordenada. La gran mayoría de los pobladores no cuentan con títulos de propiedad ni planos catastrales que acrediten y les otorguen seguridad jurídica sobre los predios urbanos que vienen conduciendo.

 

Actualmente en el santuario los grupos campesinos que lo habitan no gozan tampoco de este reconocimiento. Los ex-hacendados localizados antiguamente en los territorios actuales del santuario, en virtud de las derogaciones de los dispositivos legales de la reforma agraria, han iniciado procesos judiciales para la definición de su situación legal.

 

 
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Existe una confusión en la interpretación de las funciones que deben asumir cada una las instituciones vinculadas al manejo del santuario. Aunque exista un marco legal para el manejo de los recursos culturales y naturales del santuario, la política de gestión interinstitucional sigue siendo muy lenta.

 

La carretera hacia la ciudadela de Machupicchu, por donde ingresa la mayor parte del turismo que visita este complejo arqueológico, constituye una amenaza para la estabilidad de las laderas por donde pasa, de la vegetación y la fauna local. La ampliación de una carretera hasta el poblado de Santa Teresa es una amenaza que pone en serio peligro la integridad del santuario. La construcción de esta carretera dará acceso directo al santuario y ocasionará una mayor presión de visitantes, comerciantes e inmigrantes, lo cual multiplicará los problemas ya existentes.

 

Para hacer frente a estas dificultades se recomienda implementar una serie de acciones. Alentar a la población local a participar en la actividad turística bajo términos de intercambios justos y proporcionales a su aporte y contribución. Es necesario primero establecer los límites máximos permisibles de visitantes en base a la capacidad de carga de cada uno de los diversos atractivos del santuario, para luego promover una diversificación de la oferta turística entre los mismos, desconcentrando el camino Inca y la ciudadela. El flujo de visitantes debe ser cuidadosamente manejado para asegurar que no se produzcan impactos negativos sobre el ambiente y para no afectar la satisfacción personal del visitante.

 

Es urgente que se obligue a las empresas operadoras de la planta generadora y de la distribución de energía a minimizar los impactos negativos generados por sus actividades sobre los valores paisajísticos, la diversidad biológica y el patrimonio cultural del santuario. Se deberá asegurar que las operaciones de la central hidroeléctrica se realicen con mínimos impactos sobre el santuario y en coordinación con la administración del área.

 

Los deshechos sólidos deberán desaparecer completamente del camino Inca y alrededores y ser sacados fuera del santuario como se viene haciendo hasta la fecha. Es recomendable pensar en estrategias para promover un manejo de la basura en el santuario involucrando a las poblaciones locales. El manejo de basura es una fuente de trabajo para los pobladores locales.

 

Las medidas de seguridad han de continuar siendo rigurosas e impedir quemas e incendios forestales involuntarios así como cualquier daño a la flora y fauna del lugar. No deberá permitirse la tala en bosques de protección ni de la vegetación de ladera por la seria amenaza que implica para el ambiente, el paisaje y la población local.

 

En relación a las actividades agrícolas y ganaderas, es necesario trabajar de manera sostenible y no permitir que estas actividades se expandan o aumenten, implementando proyectos y programas de actividades sostenibles con la población local. Deberá hacerse un censo anual en detalle para conocer el número preciso de animales en el interior del santuario. Es necesario establecer un sistema organizado y normado para el manejo de la ganadería presente en el interior del santuario, este debe incluir sanciones para aquellos ganaderos que no cumplan con las normas establecidas y cobros por el uso de los pastos del santuario. La administración del área protegida debe ser estricta en la implementación de la zonificación y el ordenamiento territorial del santuario, no permitiendo que los usuarios trasgredan las pautas acordadas y establecidas.

 

Deberán tomarse las medidas necesarias para que la situación de los terrenos rurales ocupados pueda ser resuelta lo antes posible, en base a las normas legales establecidas y los procedimientos administrativos correspondientes. Se deberá elaborar una estrategia de saneamiento físico-legal de la propiedad en el santuario, para poder definir los derechos y la situación legal de la población asentada y los reclamos de antiguos propietarios.

 

Son diversas las razones que se señalan para la ampliación de los límites del santuario. La presencia de bosques en buen estado de conservación, las mayores poblaciones de helechos arbóreos y orquídeas y las mayores poblaciones de oso de anteojos Tremarctos ornatus se encuentran fuera de los límites del santuario. El establecimiento de un corredor biológico entre diversos ecosistemas es importante para la conservación de diversas especies.

 

Es necesario superar la falta de coordinación y visión común entre las instituciones que manejan el santuario, particularmente INRENA e INC, e implementar una política institucional coherente y viable para la gestión del área protegida. Se recomienda establecer una colaboración entre el INRENA, el INC, el Ministerio de Industria y Turismo y el Gobierno Regional del Cusco, con acciones compartidas, desarrollo de políticas comunes, capacitación conjunta y coordinación estrecha y permanente, reforzando la Unidad de Gestión para implementar una verdadera política de conservación y manejo unificado del santuario.

 

Es indispensable impedir la construcción de carreteras con ingreso directo al Santuario Histórico de Machupicchu, independientemente de la ubicación y longitud de su trazo. Se deberán minimizar los impactos ambientales negativos en el área natural protegida causados por la presencia de la vía férrea y las operaciones del tren.

 

          
         La vegetación de Relict que sólo crece en un lado de las montañas

 

Se deberá implementar campañas de educación ambiental entre la población en general, haciendo hincapié en la importancia del santuario y las estrategias para conservarlo. Deberá mejorarse la comunicación entre las instituciones involucradas en el manejo del santuario y la población local. El flujo de información deberá ser transparente y eficiente.

 

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