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Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Las zonas medias y altas de la Cordillera de Vilcabamba son muy importantes para las comunidades nativas que habitan en las partes bajas, ya que representan fuente de productos del bosque y áreas de significado mágico religioso. El área que abarca la reserva comunal es la zona de uso tradicional de las comunidades asentadas en la margen izquierda del Río Urubamba, para la obtención de productos de la flora y fauna silvestres que son utilizados como alimento, medicina, construcción de sus viviendas, así como para otros usos (23).

 

Las comunidades nativas adyacentes a la reserva comunal son de los grupos etnolingüísticos Machiguenga, Asháninka, Caquinte y Yine, pertenecen a la familia lingüística Arahuaca.

 

Hay 25 comunidades nativas en los alrededores de la Reserva Comunal Machiguenga, con una población aproximada de 6000 habitantes. Estas comunidades están ligadas al aprovechamiento de la fauna terrestre y acuática, la agricultura y la flora silvestre. La actividad comercial es reducida.

 

Dentro de la Reserva Comunal Machiguenga no existe población asentada. Las comunidades colindantes a la reserva comunal son Poyeni, Puerto Rico, Miaría, Porotobango, Kitepampani, Tangoshiari, Kochiri, Mayapo, Camaná, Timpía, Poyentimani, Chakopishato, Koribeni, Alto Picha, Chakopishiato . La población circundante corresponde a 15 comunidades nativas y un 1 asentamiento colono con una población de 3, 800 habitantes agrupados en 768 familias. La comunidad con menor densidad poblacional es la de Kitepampani con unos 30 habitantes en 8 familias. Miaría es la comunidad más poblada con unos 680 habitantes en 122 familias. Existe una comunidad titulada al interior de la reserva comunal a manera de isla, se trata de la comunidad nativa de Taini.

 

Es muy común que por lo menos dos veces al año los indígenas concurran al interior de la reserva para realizar actividades de caza, pesca y recolección de frutos e insectos, para lo cual mantienen siempre en estas áreas, pequeñas chacras de plátano y yuca para combinar su alimentación en esos lapsos. De allí se deduce que el territorio de la reserva comunal ha jugado desde tiempos inmemoriales un papel importante en la dotación de los recursos alimenticios y utilitarios para los indígenas de la zona.

 

Las comunidades Machiguengas están conformadas por familias extendidas con relaciones de parentesco entre si, organizándose para el uso de un terreno determinado. Su antiguo patrón de asentamiento que era disperso, ha cambiando hacia uno más nucleado y lineal, ubicando sus viviendas alrededor de una escuela, una misión o aeropuerto. Tienen un conjunto de creencias que son parte de su identidad cultural. Practican sistemas de ayuda mutua y reciprocidad.

 

Los Machiguenga basan su economía en la agricultura, complementada con la pesca, caza, recolección y mínimamente artesanías. Mantienen una economía de subsistencia, orientada tradicionalmente a satisfacer sus necesidades familiares, sus pequeños excedentes, cumplen un rol eminentemente social que lo utilizan en el reparto o intercambio, reforzando sus vínculos familiares y de solidaridad grupal. Hay cierta producción para el mercado, representado por los comerciantes que llegan en sus botes a las comunidades. Los principales productos comecializados son café, cacao, achiote, arroz, maní, maíz, yuca, plátano, pieles y carne de pescado seco-salado a pequeña escala.

 

Las comunidades Machiguengas ubicadas en los tributarios del Río Urubamba son las más tradicionales y en ellas predomina la economía de subsistencia. La articulación al mercado de las comunidades ubicadas en el río principal es más estrecha y la necesidad de dinero mayor. Son centros poblados más nucleados, relativamente más grandes y cuentan con mayor dotación de servicios. Existen diferencias en los grados de vinculación y articulación en el mercado entre las comunidades del Urubamba y la de los tributarios. 

 

Se cuenta con la presencia de la etnia Yine (antes conocidos como Piros) en el Río Urubamba, su lugar de origen, siendo antiguamente el grupo hegemónico en la zona, que dominó el comercio interregional. Tienen un desarrollo más complejo, sus actividades económicas se orientan al autoconsumo (agricultura de subsistencia) y al mercado. Se articulan al mercado con productos de caza, pesca, madera y artesanía. Son en la actualidad los principales abastecedores de pescado al centro poblado de Sepahua (24). Están distribuidos en las comunidades de Miaría, Bufeo Pozo y Sensa, siendo Miaría la única colindante con la reserva comunal.

 

Hay un grupo de la etnia Caquinte, ubicado en la comunidad de Kitepampani. Migraron de la cuenca del Río Tambo hace dos generaciones en busca de mejores tierras, presionados por la migración andina proveniente del centro del Perú. Otro grupo presente es el de los Asháninkas de Puerto Rico, provenientes de los ríos Tambo y Ene expulsados por la fuerte colonización en esa zona y la violencia política. Los pobladores de Kochiri y Tangoshiari son también de la etnia Asháninka. En 1991, la iglesia católica los trasladó desde el Río Ene hacia el bajo Urubamba en avionetas para proteger sus vidas de la amenaza del terrorismo (25). Estos formaron en el Urubamba las comunidades de Kochiri y Tangoshiari. En la actualidad algunas de estas familias han emprendido el retorno a sus comunidades en el Río Ene.

 

Inicialmente el proceso de migración de campesinos andinos se dio como mano de obra para trabajar en las haciendas de la zona. Después de la reforma agraria de 1969, se da prioridad al desarrollo del sistema cooperativo. Las cooperativas ubicadas en el alto Urubamba deciden ingresar al medio y bajo Urubamba con el fin de extender sus áreas de cultivo y ganadería, sin mayor éxito (26). La presencia de colonos es escasa en la zona del bajo Urubamba paralela a la reserva comunal entre el Pongo de Mainique y Sepahua, desde aquí aumenta la presencia de asentamientos de colonos en dirección hacia Atalaya. El Pongo de Mainique ha sido la barrera natural que ha impedido la llegada de gran número de colonos desde los Andes de Cusco. Sin embargo, la presión es fuerte, asentamientos de colonos se encuentran aguas arriba del Pongo de Mainique en actitud de espera. Cerca de la reserva comunal aguas abajo del Pongo de Mainique se tiene al asentamiento de colonos de Quitaparay. La economía de los colonos se mantiene principalmente por la agricultura comercial y la crianza de ganado.

 

Organización

 

Las poblaciones indígenas locales se encuentran afiliadas a tres organizaciones de base regionales que las representan: El Consejo Machiguenga del Río Urubamba COMARU, la Central de Comunidades Nativas Machiguenga CECONAMA y la Federación de Comunidades Nativas Yine Yami FECONAYY. Estas organizaciones están involucradas en la defensa de los derechos y de los territorios de las comunidades nativas y abogan por el desarrollo de la población indígena. Actualmente se encuentran muy activas con los procesos generados por la ejecución del proyecto del Gas de Camisea en la región. CECONAMA y FECONAYY como organizaciones de base regionales están afiliadas a la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú CONAP, organización de base a nivel nacional, de la misma manera COMARU tiene afiliación con la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana AIDESEP con representación a nivel nacional. Las organizaciones de base regionales discrepan entre sí en relación a diversas ideas, planteamientos y métodos, lo cual dificulta la concertación para el trabajo conjunto.

 

Existe un grupo de trabajo regional constituido formalmente, con personería jurídica, estatutos manual de funciones, conformado por instituciones y organizaciones locales presentes en el bajo Urubamba, denominado Comité de Gestión para el Desarrollo Sostenible del Bajo Urubamba, cuyo interés es coordinar acciones interinstitucionales para la defensa y desarrollo de la región. En este grupo trabajan desde hace cuatro años CEDIA, el Instituto de Manejo de Agua y Medio Ambiente IMA, la Municipalidad Distrital de Echarati y las organizaciones de base. Han logrado hasta la fecha crear instrumentos de gestión como el plan operativo para la cuenca del Urubamba y el plan de desarrollo al 2006. También la coordinación operativa que permite unificar el trabajo que viene desarrollando cada una de las instituciones en el bajo Urubamba con la participación activa de la población.

 

En entrevista con Ricardo Risco de CEDIA, refiere que hoy se da otro contexto con el proyecto del gas de Camisea, una dinámica distinta al quehacer de las comunidades respecto a lo que hacían años atrás. La situación encontrada por CEDIA hace 20 años en relación al presente ha cambiado. Desde la aparición de las escuelas, el aumento de la población, nuevas oportunidades económicas -especies de "boom" que llegan de momento- ofrecen cierta mejora económica aparente, pero que pasado el efecto vuelven las comunidades a su realidad, pero con otros vicios y nuevas necesidades. Estas experiencias en la zona, lejos de fortalecer a la organización comunal la han debilitado. Ahora se da una situación muy compleja.

 

Los impactos al interior de las comunidades como que han quedado en un segundo plano prevaleciendo el interés personal y familiar de los integrantes en las comunidades, al punto que resulta complicado denunciar impactos ambientales dentro de algunas comunidades que interiormente los pueden sentir como negativos pero que no los manifiestan o denuncian públicamente por intereses particulares. Incluso las mismas organizaciones están desarticuladas. En la zona del Urubamba las tres organizaciones representativas andan cada cual por su lado. La presencia de la empresa Pluspetrol a cargo del proyecto del gas de Camisea, lejos de unificarlas las ha quebrado.

 

Los actores externos también influyen para que estas organizaciones adopten alguna dirección u opción. En el Bajo Urubamba CECONAMA y FECONAYY de alguna forma están acompañando a las empresas y al Estado avalando la actividad que realizan sin tener una apreciación crítica constructiva de las actividades. COMARU tiene una actitud más crítica, pero sin oposición al proyecto. Lo que sí es claro es que ninguna de las organizaciones se opuso al proyecto y por esa razón hoy se viene implementando, lo cual no quita que se tenga una posición crítica cuando sea necesario.

 

Lo que es innegable son las oportunidades que tienen los dirigentes, ya que la mayoría de veces sólo asumen responsabilidades ad honórem, entonces cuando tienen la posibilidad de viajar a Lima o viajar en helicóptero, comer y dormir en campamentos, viajar en deslizadores, se entusiasman tanto que pierden la perspectiva de su nombramiento como dirigentes o monitores, dejándose embaucar y avalando procedimientos que no entienden a cabalidad, y lo que es peor, se distancian de las bases a las cuáles ellos representan y toman decisiones sin haber hecho las consultas correspondientes. Éste fenómeno se da con cualquier tipo de empresa que llegue a la zona. En ese sentido falta fortalecer y unir a las comunidades para que tengan una visión más crítica.

 

Lo preocupante es el debilitamiento de las organizaciones. La comunidad nativa como tal es una organización relativamente nueva en vías de consolidarse y ante ello surgen nuevas instancias que lo que hacen es debilitarlas. Por ejemplo, el haber creado monitores comunitarios para el proyecto, desvía la responsabilidad de vigilancia y/o monitoreo que antes la ejercía la propia comunidad, peor aún cuando no se le dan al monitor los elementos para que pueda socializar los datos y para que la comunidad se involucre en ese proceso.

 

Acceso

 

El acceso a la Reserva Comunal Machiguenga se da por vía terrestre a través de las rutas tradicionales que las comunidades usan para acceder a esta zona con fines de caza y recolección. Existen diferentes formas de acceso para llegar a la región y de allí continuar hacia el interior de la reserva en bote y a pie.

 

     

                                     Punta de carretera en Ivochote, Río Utrubamba

 

Las inmediaciones de la reserva no cuentan con infraestructura vial terrestre. Los principales ejes de acceso vial son la carretera sin asfaltar que llega hasta Kepashiato , en la cuenca del Río Kumpiroshiato, afluente por la margen izquierda del alto Urubamba. Esta carretera llega desde la ciudad de Quillabamba. El acceso a la parte norte de la reserva comunal desde Puerto Ocopa por el Río Tambo y el Urubamba. La carretera sin asfaltar que llega al puerto de Ivochote en el Río Urubamba hasta donde llegan los vehículos de transporte de carga y pasajeros que conectan con Quillabamba y Cusco, distantes aproximadamente a unos 170 y 220 kilómetros respectivamente.

 

En la parte baja la vía de acceso más importante es el Río Urubamba, mediante esta vía se efectúa el transporte de pasajeros y de carga. A través de los ríos se puede llegar a cualquier comunidad o centro poblado importante de la región (Sepahua , Atalaya, Puerto Ocopa. Pucallpa, etc). Los ríos Picha y Mipaya son un importante acceso por el que se llega a la reserva comunal.

 

Existe infraestructura aérea en la región. Se cuenta con el aeropuerto de Sepahua, los aeropuertos de Nuevo Mundo y Las Malvinas construidos por el proyecto Camisea, y las pistas de aterrizaje de las comunidades de Kiriqueti y Timpía. Se dan servicios de avionetas particulares, sobretodo los vuelos relacionados al proyecto Camisea, y naves de la Fuerza Aérea del Perú, mediante el servicio de apoyo cívico, aunque muy irregular (27).

 

Turismo

 

Lo alejado de la región de los circuitos turísticos tradicionales, además de los altos costos de operación, hacen que el turismo sea aún muy restringido. Predomina un turismo mochilero que ocasionalmente se presenta bajando desde Cusco por la carretera Quillabamba a Ivochote y tomando embarcaciones de comerciantes, es un turismo escaso y esporádico.

 

Estudios en la zona del Urubamba identificaron al ecoturismo y la artesanía como dos actividades económicas sostenibles de gran potencial. A pesar de las carencias en recursos, se dieron tímidas iniciativas para implementar proyectos turísticos que en la actualidad se encuentran descontinuados. A pesar de ello, esto ha facilitado a que la población local tome conciencia de las oportunidades que brinda la actividad. En Timpía se construyó un albergue turístico con el apoyo de un Organismo no Gubernamental para implementar un programa de turismo con los pobladores nativos y mostrar los atractivos de la zona. Se conformó la Empresa Comunal de Servicios Múltiples- Centro Machiguenga para Estudios Tropicales - Sabeti Lodge. Por otro lado se creó una empresa entre las comunidades de Camaná y Puerto Rico para canalizar la producción y venta de artesanías. También se empezó a trabajar con textilería, hoy a pesar de que no se cuenta con financiamiento, la gente ha quedado con mucha expectativa.

 

             

                                  Artesenía Yine

 

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