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Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

El Sira es la segunda reserva comunal creada en el Perú. En contraste con otras categorías de protección, en la reserva comunal las poblaciones circundantes están a cargo de la gestión del área protegida y se lleva a cabo de manera coordinada con la autoridad del INRENA. La Reserva Comunal El Sira ha sido creada por Decreto Supremo No. 037-2001-AG el 23 de junio del 2001. La Resolución Jefatural No. 304-2001-INRENA establece la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal El Sira. Los límites de la zona de amortiguamiento son de carácter provisional y será en el plan maestro donde se definirán en forma participativa.

 

Antecedentes

 

El área es prácticamente inaccesible para aquellos no-indígenas, debido al laberinto de colinas escarpadas y quebradas encañonadas que alimentan al río Ucayali. El área es un territorio ancestral de los nativos de la etnia Asháninka, quienes cazan en las colinas. Los lagos en el Sira son considerados lugares de respeto por los pobladores indígenas al ser las entradas hacia el mundo interior. Los territorios de caza, los lugares sagrados y el hecho que el área es un raro refugio del pre-pleistoceno con alta diversidad biológica, la hace un área crucial para la conservación (18).

 

El interés inicial para la creación de El Sira como área protegida nace de dos sectores principales. Por un lado, investigadores biólogos y grupos o asociaciones de conservación muestran su interés por el área desde principios de los años 70, cuando la Universidad Nacional Agraria La Molina mostró en un documento la importancia de esta cordillera y propuso la creación de un área protegida. Por otro lado, las comunidades nativas y sus entes representativos manifestaron interés en crear un área protegida que los beneficie. En 1975 el congreso de las comunidades Shipibo-Conibo manifestó su deseo por lograr la titulación de sus territorios y por la creación de reservas comunales, que implicaba la creación de territorios reservados para el uso y administración por parte de estas comunidades. Este pedido fue presentado en diversas ocasiones posteriormente, en 1986 en un congreso nacional de comunidades indígenas "Rimanacuy" y en 1989 en el Congreso de la Federación de Comunidades Nativas del Ucayali FECONAU. Posteriormente la Asociación de Nacionalidad Ashaninka del Pichis ANAP jugó un rol preponderante en lograr la declaración de la Reserva Comunal El Sira.

 

A inicios de los 90, el Grupo de Trabajo en Asuntos Indígenas financió e implementó un estudio sistemático de la región El Sira para la creación de una reserva comunal. Esta reserva comunal busca asignar a las comunidades nativas vecinas el derecho legal para usar y administrar el área protegida, asegurando su continuidad como grupo indígena a través del manejo a largo plazo de sus recursos naturales. La reserva comunal busca mantener a las poblaciones indígenas Ashaninka, Asheninka, Yanesha y Shipibo - Conibo, todas vecinas a la reserva en sus respectivos territorios, evitando la dispersión de sus culturas. 

 

En 1995 se produjo un reporte que fue la base para la elaboración de los documentos técnicos que sustentaron la creación de la reserva. El reporte resalta que, por su difícil acceso, la zona no está habitada y que aún no ha sido depredada. Sin embargo, la población circundante crece rápidamente y las poblaciones animales alrededor de las comunidades están disminuyendo. Estas tendencias harían en pocos años que la situación de aislamiento de la cordillera ya no sea un factor que garantice su protección.

 

El expediente técnico desarrollado para la creación de la Reserva Comunal El Sira recoge propuestas de las comunidades nativas Ashaninka, Asheninka, Yanesha y Shipibo - Conibo, vecinas a la cordillera de El Sira. Es el resultado de un amplio proceso de consultas locales y de colaboración interinstitucional y de las organizaciones nacionales, regionales y locales de las comunidades nativas.

 

Los objetivos principales del área protegida son:

 

1) Garantizar la conservación y preservación de los recursos naturales y la diversidad biológica existente en la región, en especial de las especies de flora y fauna amenazadas.

 

2) Asegurar la continuidad y supervivencia de las comunidades indígenas, Ashaninka, Asheninka, Yanesha y Shipibo-Conibo a través de la administración, aprovechamiento y manejo adecuado de los recursos naturales, en especial de la fauna silvestre por ser fuente tradicional de alimentación.

 

3) Proteger y conservar las cuencas hidrográficas de la Cordillera del Sira, asegurando la estabilidad de los suelos, manteniendo la cantidad y calidad de agua para el desarrollo de los asentamientos humanos que se encuentran ubicados en las partes bajas, así como el equilibrio ecológico y un ambiente adecuado (19).

 

Administración

 

Las áreas naturales protegidas del Perú se encuentran a cargo de la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas bajo la administración del Instituto Nacional de Recursos Naturales INRENA, organismo perteneciente al Ministerio de Agricultura.  La actual administración se rige por la Ley N° 26834, Ley de Áreas Naturales Protegidas del 30/06/97 y por su reglamento Decreto Supremo N° 038-2001-AG.

 

El artículo No. 17 de la Ley de Áreas Naturales Protegidas establece que el Estado reconoce y promueve la participación privada en la gestión de las Áreas Naturales Protegidas, para lo cual se podrá suscribir u otorgar contratos de administración del área. Estos contratos o convenios de administración son mecanismos de gestión intersectoriales por medio de los cuales se encarga a una persona jurídica sin fines de lucro la ejecución de las operaciones de manejo y administración del área. El contrato de administración con terceros no quita o disminuye las competencias ni responsabilidades del INRENA, ni tampoco sus facultades de fiscalización y regulación.

 

Según la legislación, la gestión de una reserva comunal es conducida directamente por los beneficiarios de acuerdo a sus formas organizativas en un proceso a largo plazo, en el cual éstos consolidan sus conocimientos asociados a la conservación y al uso sostenible de los recursos, ejerciendo sus derechos y obligaciones con el Estado para la administración del patrimonio de la nación. En términos de la gestión del área protegida, la coordinación y la supervisión general de la Reserva Comunal El Sira está a cargo de la jefatura del área, bajo mandato de la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas del INRENA. Paralelamente se deberá contar por un lado con un ejecutor del contrato de administración que estará a cargo de coordinar el manejo del área y por otro lado, con un comité de gestión que apoyará al funcionamiento del área y representará a todos los beneficiarios locales y sectores involucrados. El proceso está en sus inicios y falta aún mucho para consolidarse.

 

Si bien la responsabilidad del control recae sobre el Estado, el manejo es implementado por las comunidades mismas, quienes conjuntamente con el INRENA deben elaborar el plan maestro para el área protegida. Para cumplir con este objetivo, se espera la activa y directa participación de la población circundante. El desarrollo de los modelos de manejo participativo y de organización local están en proceso de ser definidos. Las comunidades nativas serán quienes establezcan las áreas de uso especial, las áreas de protección estricta, las áreas de aprovechamiento, etc. que serán plasmadas en el plan maestro de la reserva comunal.

 

Entre los meses de agosto y octubre del 2002 el INRENA, a través del Proyecto PIMA Participación Indígena en el Manejo de Áreas Naturales Protegidas de la Amazonía Peruana, lleva a cabo 9 talleres en diversas localidades alrededor de la Reserva Comunal El Sira. Fue la primera ocasión en que personal del proyecto PIMA y personal de la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas del INRENA van juntos a la zona. El propósito de estos talleres fue presentar el proyecto PIMA del INRENA y brindar información sobre la reserva comunal, el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado SINANPE, el marco legal, la administración del área y el manejo conjunto o co-manejo. Se hizo hincapié en el proceso de elección de un ejecutor del contrato de administración para el área protegida que implemente el co-manejo de la reserva comunal. En algunos talleres se propuso que el ejecutor del contrato y  el jefe de la reserva comunal sean indígenas y se respaldó la propuesta de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana AIDESEP como potencial ejecutor del contrato de administración. Sin embargo, se recomendó que la toma de decisiones sobre la administración corresponda en forma exclusiva a las comunidades beneficiarias (20).

 

En el taller llevado a cabo en la localidad de Atalaya, se eligió a un comité organizador transitorio integrado por representantes indígenas que facilitará el proceso participativo conducente a la elección del ejecutor del contrato de administración de la reserva comunal. En el taller llevado a cabo en la ciudad de Pucallpa, se continuó con la formación de este comité, incluyendo a las organizaciones de base faltantes de esa zona.  Este comité ya formado se denominó comité de gestión base y definirá la estructura del órgano ejecutor del contrato de administración. Entender los asuntos referidos a la administración del área protegida, los planes maestros y planes de manejo, permitirá al comité elegido tener mejor información para escoger en forma cabal al ejecutor del contrato de administración.

 

Los talleres sirvieron para dar cuenta de las principales preocupaciones de la población local en relación al área protegida, al uso de los recursos naturales y las amenazas existentes. También sirvieron para que el INRENA informe que la reserva comunal no es propiedad de los nativos, ni que ésta opera de manera exclusiva ni autónoma, sino que es para llevar a cabo un manejo conjunto con el Estado. Como generalmente ocurre en todo proceso inicial de formación de un área natural protegida, en los talleres de consulta se dieron reacciones en contra a las propuestas del INRENA. En realidad esta distancia inicial se da presumiblemente como resultado de una falta de entendimiento local y como consecuencia de una mala imagen de la institución, existente sobretodo en el rubro de control forestal del INRENA y no hacia la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas. Ciertos participantes argumentaron que "para qué se quiere cuidar la reserva comunal si los extractores ilegales continuarán ingresando."

 

El territorio de la reserva comunal está en proceso de saneamiento físico-legal. Se deben establecer los límites del área protegida, solucionar las superposiciones que pudieran existir con comunidades nativas y sanear los títulos de aquellas comunidades colindantes que aún no los tengan. Las instituciones de carácter privado Instituto del Bien Común IBC y Asociación para la Investigación y el Desarrollo Integral AIDER serán las encargadas de llevar a cabo el proceso de saneamiento territorial y georeferenciación.

 

Personal operativo

 

En el momento de la presente evaluación, la administración de la Reserva Comunal El Sira tiene un total de cuatro funcionarios, distribuidos en dos sedes. En la sede de Puerto Bermúdez, donde actualmente se encuentra la administración del área protegida, se cuenta con 1) un coordinador, biólogo especialista en medio ambiente que lleva a cabo las labores correspondientes al jefe del área; 2) un profesional sociólogo de origen nativo especialista en pueblos indígenas; y 3) una administradora de origen nativo a cargo del manejo financiero. En la sede de Atalaya, se cuenta con un profesional de origen nativo especialista en medio ambiente, que centra su labor al enlace con las comunidades asentadas en el río Ucayali. En Lima se cuenta con una coordinadora del área, que está por encima del equipo y es el enlace con la alta dirección, pero se encarga también de coordinar asuntos de otras áreas y no trabaja a exclusividad para la Reserva Comunal El Sira. 

 

La administración del área protegida está en el proceso de contratar a cuatro guarda parques de origen nativo, dos para la cuenca del río Ucayali, dos para la cuenca de los ríos Pichis y Pachitea. De la misma manera, se va a contratar a dos promotores indígenas, uno para cada cuenca, para que sirvan de enlace con las comunidades locales. En la actualidad la administración del área protegida tiene su sede en el local de la organización indígena ANAP en Puerto Bermúdez, lo cual por un lado les resta independencia y por el otro la organización indígena trata de ejercer cierta presión. 

 

Presupuesto

 

El presupuesto para el manejo de la Reserva Comunal El Sira proviene de fondos otorgados por el Banco Mundial y la Global Environmental Facility (GEF), quienes aportan un total de diez millones de dólares para las cinco áreas protegidas a cargo del Proyecto de Participación Indígena en el Manejo de Áreas Naturales Protegidas PIMA (21). El gobierno peruano debe aportar una contraparte financiera equivalente al diez por ciento del total del monto otorgado, es decir un millón de dólares. Del monto total disponible, un aproximado de dos millones de dólares, bajo la administración del INRENA, serán destinados a la Reserva Comunal El Sira durante un periodo de cinco años (de 2002-2006).

 

Límites

 

Los límites están establecidos por la presencia de hitos distribuidos a los largo de todo el lindero de la reserva comunal. En la parte norte de la reserva, el límite se inicia en la laguna Charuya, va hasta la orilla del río Ucayali en su margen izquierda, donde se inicia el límite este de la reserva comunal, por la cual sube hasta la desembocadura de la quebrada Pacachi. Desde este punto el límite va aguas arriba de la mencionada quebrada por su margen derecha. De allí bordea el territorio de la comunidad de Ahuaypa para regresar a la orilla del Ucayali, por donde continua aguas arriba por su margen izquierda hasta la quebrada Maco, siguiendo a ésta aguas arriba hasta sus nacientes. Desde este punto el lindero prosigue en dirección sur- sur este indistintamente bordeando el territorio de todas las comunidades asentadas en la margen izquierda del río Ucayali, en la parte baja de las colinas, pasando por las quebradas Tabacoa, Ariapo, Sipiría, Amaquiría, Aruya, Shahuaya, Sebonillo, Carahuania, Pacaya, Diobamba, hasta la quebrada Shintiyani.

 

El límite sur llega hasta la quebrada Chengari, de allí se dirige hacia el oeste por las nacientes de esta quebrada hasta la divisoria de aguas desde donde pasa varias quebradas afluentes del río Anacayali, para luego ir aguas abajo en una de estas hasta el río Anacayali mismo, que en forma alterna constituye parte del lindero oeste del área protegida. Se sigue por la quebrada Quetarine, se llega hasta el río Shimpinachari, de allí se cruza el río Apurucayali y se sube por la quebrada Aupiquiari y se continua hasta llegar a la quebrada Materiata, se cruza el río Chinchihuani y se sigue en línea recta hasta el río Negro. Se llega al río Yuyapichis se prosigue aguas arriba hasta las nacientes del río Santa Teresa, de allí en línea recta hasta el río Alianza de Baños. Desde aquí el límite lo constituye una distancia cubierta por hitos hasta completar el perímetro del área en la laguna Charuya. 

 

                  
                                                            Mapa: INRENA

 

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18 Gray, A. Demarcating Development: titling indigenous territories in Peru. Liberación y Derechos Territoriales en Ucayali, Peru. Documento IWGIA No. 24. Copenhague, 1998.  Pags. 202-203.

19  Expediente Técnico Reserva Comunal El Sira. Pag. 12 - 13.
20  Proceso de Consulta para la Administración de la Reserva Comunal El Sira. Informe sobre los Talleres Locales Participativos, Primera y Segunda Etapa. Participación Indígena en el Manejo de Áreas Naturales Protegidas de la Amazonía Peruana Proyecto PIMA. Noviembre 2002.

21  Las cinco áreas del proyecto PIMA son: La Zona Reservada del Alto Purús, la Zona Reservada Güeppí, la Zona Reservada Santiago Comaina, la Reserva Comunal El Sira, la Reserva Nacional Pacaya Samiria.

 

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