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Amenazas
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Referencias

 

 

 

El Biotopo Chocón Machacas es un área amenazada críticamente que está fracasando en la protección y mantenimiento de la diversidad biológica. Inventarios realizados en la zona han evidenciado la presencia de plantas exóticas, así como de especie de animales silvestres típicas de bosque alterado, lo que sugiere que el área está muy afectada por las actividades humanas (Pérez et al., 2001). Las principales amenazas provienen de la presencia humana permanente, las invasiones y usurpación del área protegida, el avance de la frontera agrícola y ganadera, la extracción, caza y pesca ilegal y la falta de control institucional sobre el área. El bosque del biotopo se ha quedado relegado a parches en ocasiones aislados debido la fragmentación del hábitat en su interior y alrededores. Se necesitan acciones urgentes para su recuperación.

 

Amenazas actuales

  Presencia humana permanente y falta de control institucional

  Avance de la frontera agrícola y ganadera

  Extracción, caza y pesca ilegal

  Invasión de especies de flora y fauna exóticas

 

 

Presencia humana permanente y falta de control institucional

 

La presencia humana permanente es un problema muy grave y supone una de las mayores amenazas para el biotopo. Las poblaciones asentadas en el este y oeste del biotopo se han adueñado de una buena parte del área protegida y sus actividades están sin control. En la actualidad los terrenos agrícolas y ganaderos se están expandiendo y el bosque del biotopo se está fragmentando cada vez más.

 

La situación con la comunidad de Puntarenas en la parte oeste, que ha crecido cerca del 30% desde que se midió en 1993 (Ruiz, 2003, com. pers.), sin que el CECON haya tenido ninguna reacción efectiva para detener la expansión, da una idea de la gravedad del problema. En el caso de la comunidad de Lagunita Salvador, que se estableció en 1993 con dos familias a 1 km del centro administrativo del biotopo, en el sureste, y hasta 1996 no fue detectada por los administradores (Ruiz, 2003, com. pers.), evidencia el poco control que se ha tenido para controlar las actividades humanas en el área protegida. Aún hoy en día se desconoce el tamaño exacto de esta comunidad, que ha crecido a 24 familias (Anleu et al., sin publicar). Además de lo anterior, la compra y venta de terrenos en el biotopo es un problema que está sin control.

 

La presencia humana se ha enfrentado con diferentes estrategias. En algunos casos, como en Lagunita Salvador, se ha intentado negociar la reubicación de los ocupantes ilegales, aunque no se han obtenido resultados en parte por el apoyo que reciben los invasores de grupos que defienden los derechos a la tierra de los ocupantes, y por otro lado porque las autoridades de la Universidad de San Carlos han sido remisas a tomar iniciativas que supongan algún tipo de conflicto social.

 

          

Una de las múltiples áreas usurpadas en el biotopo. Esta es una finca ganadera que hay a orillas del Río Chocón (foto © PW-Guatemala) 

 

En otros casos se ha intentado impulsar medidas para mejorar la situación económica de las poblaciones, buscando que el bosque reciba menos presión. En este sentido, el proyecto RECOSMO destinó fondos para identificar alternativas económicas, y existen organizaciones no gubernamentales impulsando proyectos de artesanías con los ocupantes del biotopo. A la vista de la situación actual del área protegida queda claro que la búsqueda de alternativas económicas ha resultado un fracaso, sobre todo porque no ha ido acompañada de medidas de control, vigilancia y refuerzo de la ley. Como sucede en otras áreas protegidas de Guatemala, las evidencias de que los proyectos integrados de conservación y desarrollo no tienen el impacto que se intenta en la conservación es cada día más patente.

 

En la mayoría de las ocasiones los administradores simplemente se han olvidado del problema que supone la presencia humana en el área protegida, lo que ha empeorado mucho el problema. Una carencia notoria que ha tenido el CECON ha sido que en ningún momento ha intentado impulsar el cumplimiento de la Ley de Áreas Protegidas, que establece penas para el delito de usurpación de las mismas y para el atentado contra el patrimonio natural. Esto ha hecho que el biotopo sea en la actualidad un área protegida sólo en el papel.

 

Avance de la frontera agrícola y ganadera

 

Es una actividad íntimamente relacionada con la presencia humana permanente. El avance de la frontera agrícola y ganadera está afectando toda la mitad oeste del biotopo, desde el Río Chocón hasta el límite con el Río Ciénega, y una parte importante del noreste, desde la comunidad Cáliz hasta las lagunas que se encuentran en las cercanías del Golfete de Río Dulce. Como ocurre en otras áreas, la superficie directamente afectada por esta actividad, aunque importante, no es tan grande como el área de bosque que ha quedado fragmentada. Pérez et al. (2001) estiman que para el año 2000 el biotopo había perdido poco más del 9% del bosque en los seis años anteriores. Sin embargo, las imágenes de satélite muestran que la fragmentación se extiende por más del 50% del biotopo, lo que supone un problema muy grave.

 

   
Un detalle de un terreno usurpado en donde se pueden ver los cultivos y la valla que han usado para marcar la “propiedad” y un área utilizada para actividades agrícolas (fotos © PW-Guatemala)

 

Al oeste del Río Chocón sólo quedan rodales más o menos extensos del bosque original, y lo mismo sucede en el tercio noroeste. El centro del área protegida, al este del Río Chocón, aún se mantiene con pocos problemas debido a que es un área inundable difícil para las actividades agropecuarias. Por otra parte, el avance de la frontera ganadera en los límites del biotopo lo ha dejado prácticamente aislado y el área sólo mantiene su conectividad con un ecosistema también en fragmentación por el oeste. De continuar la tala del bosque como hasta ahora, el área protegida puede perder la mayoría de sus características naturales a corto plazo.

 

                

    Presencia de ganado dentro de los límites del biotopo (foto © PW-Guatemala) 

 

Extracción, caza y pesca ilegal

 

Al igual que en otras áreas de Guatemala el problema del saqueo de productos forestales y la caza ilegal están descontrolados debido a la facilidad que tiene la población establecida para acceder a las zonas de bosque y a los cuerpos de agua, y a la ausencia total de control por parte de los administradores. En las visitas de campo pudimos ver lugares en donde se estaban realizando talas ilegales y extracción de palmas con total impunidad. La caza y pesca ilegal están a la orden del día y tampoco existe ningún control. Una de las especies que ha desaparecido del área debido a la caza es el cocodrilo (Crocodylus acutus), aunque muchas otras poblaciones podrían estar siendo muy afectadas.

 

Invasión de especies de flora y fauna exóticas

 

El biotopo está siendo invadido por especies de flora y fauna exóticas. Pérez et al. (2001) identificaron dentro del área protegida al menos una planta acuática introducida, Hyparrenia rufa, otra que podría ser exótica, Eichornia crassipes, y un pez, Parachromis managüense, que tampoco es nativo de la zona. Así mismo, en algunos lugares del bosque es fácil observar un pasto exótico llamado Napier. Hydrilla verticillata, una planta acuática invasora, ha sido detectada en la parte sur del Golfete (Arrivillaga, 2002), aunque de momento no se tiene reportes para el Chocón Machacas. No existen investigaciones sobre los efectos para el área de la existencia de especies de flora y fauna exótica, y tampoco existen inventarios exhaustivos de la cantidad de especies ni de las características de las poblaciones invasoras.

 

 

Amenazas futuras

 

La mayoría de las amenazas futuras al biotopo provienen de la posibilidad de que las actuales sigan en el nivel que están o se incrementen, lo que traería consigo la desaparición casi total del área en pocos años. Existen evidencias suficientes como para indicar que el Chocón Machacas está fallando ya en la conservación de la diversidad biológica, y en el caso de que no se pongan medidas correctivas inmediatas es muy probable que a corto plazo no merezca la pena seguir invirtiendo en el biotopo.

 

          

    Vista de una de las lagunas que hay en el sureste (foto © PW-Guatemala) 

 

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