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Referencias

 

 

 

Antecedentes

 

El PNC fue creado bajo el nombre de Parque Nacional Carrasco-Ichilo el 9 de diciembre de 1988 con una superficie original de 180.000 has. El 11 de octubre de 1991, se estableció mediante D.S. N°22.940 su nombre y extensión actual (622.600 has), con el propósito de disminuir el impacto ambiental de la carretera Chimoré-Yapacaní y adjuntar el Santuario de Vida Silvestre “Cavernas del Repechón” (1) creado por R.M. 157-86 del 22 de mayo de 1986.

 

De 1993 a 1995 las actividades del PNC tuvieron como eje principal actividades de control y vigilancia, con ecoturismo en las Cavernas del Repechón y Sehuencas.

 

La actual gestión administrativa del PNC es parcial, debido a lo extenso de los límites del PNC y la poca disponibilidad de recursos financieros, personal y directrices para una oportuna gestión.

 

Los inicios de la gestión del parque (1993) se caracterizaron por un período bajo la administración del Centro de Desarrollo Forestal (CDF), que cuenta a partir de este año con apoyo financiero del Programa de Desarrollo Alternativo Regional (PDAR). Se inician entonces tres programas de gestión: protección, educación ambiental y manejo de recursos naturales. A fines de 1993, la deficiente administración del CDF y la creación de la Secretaría Nacional de Medio Ambiente (SENMA) a partir de la promulgación de la Ley de Medio Ambiente conducen a la transferencia de la administración del parque a la recién creada Dirección Nacional de Conservación de Biodiversidad (DNCB, hoy SERNAP), responsable del nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Desde ese entonces el PNC se ha mantenido como parte del SNAP y bajo jurisdicción directa del SERNAP (2).

 

El centro administrativo del parque se encuentra en la ciudad de Cochabamba, en la oficina local del Distrito, compartiendo ambientes con el TIPNIS y el PN Toro Toro. La división del área en distritos ha sido una iniciativa de gestión con miras a optimizar recursos financieros y tener mayor coherencia en el manejo regional de las áreas protegidas, sin embargo las experiencias han tenido alcances muy limitados, ya que no se contó con formas claras y establecidas de alcanzar este objetivo.

 

En el pasado se ha considerado un posible cambio de categoría y la reconsideración de los límites, medida que se aplicó en el parque nacional vecino, el PN-ANMI Amboró y da en el presente mejores resultados que el haber mantenido una categoría estricta en la antigua definición de límites. Otra posibilidad es la creación de un ANMI en la zona comprendida entre el límite norte (asignada por el D.S. de creación) y la Línea Roja, pero según el ex-director del parque esta región se encontraría demasiadamente degradada, más que en la parte sur donde se proponen también zonas para recategorización .

 

No obstante, la dirección del área protegida elaboró un documento con una propuesta de redefinición de límites, excluyendo 90.000 hectáreas de la zona norte, polígono que se forma entre la línea legal del Parque y la Línea Roja (ver cuadro), área que está muy poblada y altamente intervenida. Por otra parte, en la parte sur, en 1999 el sindicato de campesinos de Tiraque realizó una propuesta de desplazamiento de la Línea Roja para que queden fuera extensos territorios considerados “legales” para el cultivo de la coca (conocidos como los Yungas de Vandiola). Esta región del parque se encuentra en realidad en la Zona Norte del parque, considerablemente más cerca de Villa Tunari que de Tiraque (3).

 

Cuadro N°1: El establecimiento de una “Línea Roja” en el PNC

 

El Parque Nacional Carrasco ha sido creado con límites definidos pero con una categoría que no corresponde a la realidad social de la zona. Cuenta con un importante número de asentamientos humanos sobre todo en la parte norte, que de alguna manera han sido contenidos con el establecimiento consensuado de una “Línea Roja” entre 1991 y 1992 - una senda de 318 km de largo cuyo principal objetivo es la protección de la zona núcleo del parque de todo tipo de intervención humana - pero que ponen grandes extensiones del área bajo presión de uso.

 

Esta delimitación fue ejecutada exclusivamente en el límite norte, con el respaldo del PDAR y mediante un convenio firmado con el Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios (MACA) y las organizaciones laborales nacionales CSUTCB y COB. El convenio prohíbe el desmonte, la adquisición de tierras, la extracción de madera y la construcción de caminos mas allá de dicha línea. A pesar de que este convenio aún no ha sido reconocido legalmente y traducido en un D.S., hasta la fecha sigue siendo respetado por los colonos (4). En 1993, el subprograma de Educación Ambiental procedió al pintado de mojones en los límites Sur y parte del Oeste y Este, según la propuesta de los límites planteados en el decreto de creación (5).

 

 

 

Administración y personal

 

En el marco del cumplimiento de la política de participación comunitaria en la gestión del área, se ha logrado incorporar a su plantel técnico personal oriundo de las comunidades asentadas alrededor del parque, situación que permite una mayor confianza de parte de las comunidades en labores de control y asistencia. Asimismo, en el contexto de la redefinición del límite del parque, se ha conformado una comisión permanente, la misma que constituye la base para la conformación del Comité de Gestión, órgano de coordinación con los Gobiernos Municipales y representantes de las comunidades e instituciones que trabajan en el área de influencia del PNC (6).

 

El PNC cuenta en la actualidad con el siguiente personal: un jefe de protección (que actualmente ocupa el cargo de director interino), 18 guardaparques, un coordinador del relacionamiento social, un técnico para la revisión de los límites, una administradora, un abogado y un chofer.

 

No obstante, se estima que un total de 24 guardaparques es necesario para el número de campamentos actual, tomando en cuenta que se considera que tres nuevos campamentos serían necesarios para asegurar un control efectivo del área (lo que implicaría la necesidad de contratar 14 nuevos guardaparques, para un total de 32).

 

Por otra parte, el área protegida no cuenta con todos los técnicos requeridos para desarrollar todos los programas de gestión, aunque se tiene previsto la contratación de un técnico en monitoreo con apoyo de la ONG TNC.

 

Tenencia de la tierra

 

En el PNC existen varias comunidades asentadas desde antes de la creación del área protegida, lo que ha generado conflictos por la inseguridad del derecho sobre la tierra y el acceso a los recursos naturales.

 

Como en la mayoría de las zonas rurales, casi ningún residente del parque cuenta con un título de propiedad sobre la tierra, lo que a su vez genera una diversidad de problemas y de limitaciones para resolver la situación determinada por el creciente cultivo de la coca (7). La falta de claridad sobre la tenencia de la tierra dificulta decisivamente el control de asentamientos dentro del área y da pie a que se habiliten cultivos y se practiquen desmontes sin ninguna regulación ni registro.

 

La mayor parte de las unidades familiares manejan sus tierras dentro un sistema de propiedad parcelaria, donde cada familia dispone de varias parcelas pequeñas y dispersas. Este tipo de minifundio proviene de las sucesivas particiones hereditarias, practicadas desde la Reforma Agraria de 1953 sobre los terrenos dotados, pegujales o consolidados.

 

En la actualidad las ONGs Conservación Internacional y CIDEDER están apoyando procesos de saneamiento de tierras en alrededor de un 20% de la parte sur del área, donde las comunidades temen de perder sus tierras ante las demandas de terceros empresariales. Sin embargo, se encuentra la posibilidad de gestionar un convenio con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) para obtener fondos adicionales y llevar a cabo el proceso en otras zonas .

 

Cuadro N°2: Sindicatos y saneamiento

 

A los sindicatos* no les conviene que se les quite el poder sobre las tierras, lo que hace que se nieguen a aceptar el saneamiento (al titularse las tierras, los sindicatos, dueños de la tierra, pierden su poder sobre los campesinos, que ya no tienen por que participar en las reuniones y seguir las políticas de algunos “avisados”). Esa situación es característica del Chapare, consecuencia de los varios procesos de colonización (dirigidos y espontáneos) que se operaron allí”.

 

Los colonos del Chapare están privilegiados en comparación con los colonos de los valles y los habitantes del Altiplano: el PRAEDAC y otras instituciones les están apoyando en su proceso de colonización, mientras que en otras regiones del país, su financiamiento queda al cargo de los mismos campesinos.”

 

Entrevista con Hugo Antezana (entonces jefe de protección, hoy director interino del PNC) y el consultor CIDEDER-TNC, responsable de la sensibilización de las comunidades del parque a la necesidad de un proceso de saneamiento.

 

*Los sindicatos son la unidad organizativa de los campesinos en casi toda Bolivia. Típicamente, todos los agricultores son miembros del sindicato que se reúne una vez al mes y tiene autoridad para regular la tenencia y el uso de la tierra. Los sindicatos están organizados en subcentrales y federaciones.

 

 

Zonificación

 

En la ausencia de un Plan de Manejo, el Parque Nacional Carrasco cuenta con una zonificación preliminar, basada en criterios técnicos (considerando amenazas, prioridades de conservación y objetivos del área protegida) y sin la participación de las comunidades, lo que la convierte en un instrumento difícilmente aplicable (8).

 

Las zonas planteadas en esta zonificación son las siguientes:

 

         Propuesta de zonificación para el PNC. Fuente: SERNAP, 2002

 

Infraestructura

 

El PNC cuenta con siete campamentos secundarios, distribuidos estratégicamente en el área protegida. Existen una oficina de enlace en las cercanías del área, ubicada en la localidad de Valle Sajta, y una oficina central en la ciudad de Cochabamba (9).

 

Los campamentos existentes se encuentran en condiciones variables y se estima que faltan tres a cuatro campamentos para completar la red de vigilancia del área

 

A pesar de que gran parte del financiamiento haya sido dedicado a la construcción de infraestructura, el equipo ParksWatch pudo observar que tanto el número de campamentos como el equipamiento a disposición de los guardaparques son todavía insuficientes.

 

       

             La oficina de enlace de la Zona Norte, en Valle Sajta. Foto: LD

 

Manejo

 

El Parque Nacional Carrasco está manejado en su totalidad por el SERNAP, sin embargo cuenta con el apoyo de otras entidades de gobierno, como ONGS nacionales e internacionales.

 

El área no cuenta con un Plan de Manejo, y el proceso de elaboración aún no se ha iniciado porque se espera un escenario más favorable mediante mejoras en la percepción y el relacionamiento social. Considerando la situación conflictiva del PNC por estar establecido en una de las regiones más problemáticas de Bolivia, hasta la fecha no se ha logrado incorporar la participación local en la gestión del área, y menos aún la conformación de un Comité de Gestión. Con miras a cambiar esta situación, el SERNAP, a través de la administración del parque, ha iniciado en los últimos años un importante proceso de acercamiento social. Esta temática se desarrolla con mayor detalle en la sección “Coordinación política, administrativa y territorial”.

 

El Programa de Protección es el que mayor impulso efectivo tiene en el área protegida, ya que se destina una parte importante del presupuesto y cuenta con personal para su funcionamiento. Cuenta con una estrategia de protección, infraestructura, vehículos y equipamiento.

 

El programa de Educación Ambiental no está implementado en el área protegida, a pesar de que se realizó un trabajo importante de preparación de materiales en los años noventa (10).

 

Con relación al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, en el Carrasco existió una importante presión por el uso y extracción de madera. Para el efecto, se incorporó el proyecto Jatún Sacha, que tiene un programa completo para el manejo forestal sostenible, y en este marco la Dirección del área protegida logró desarrollar y aprobar un reglamento forestal que permitió activar las diferentes iniciativas de manejo. Con Jatún Sacha se logró financiamiento para un estudio de recategorización del área y capacitación para el cuerpo de protección (11).

 

Con respecto al financiamiento, se cuenta con fondos provenientes de Holanda bajo el programa PASNAPH, que cubre sobre todo los costos operativos del programa de protección y el resto de las actividades básicas de gestión. Otra fuente de financiamiento proviene de aportes puntuales en temas específicos de las ONGS que apoyan el área, en particular TNC, WWF y CIDEDER. El futuro financiero se ha intentado planificar a partir de la elaboración de un Plan Estratégico de Financiamiento, elaborado por CIDEDER, que se pretende ahora incorporar en el Plan Estratégico Financiero del SERNAP (12).

 

__________

 

(1) SERNAP. 1999. Proyecto Parque Nacional Carrasco. Cochabamba, Bolivia.

(2) MHNNKM. 2000. Análisis de la situación social e institucional y sistema de información geográfico de las áreas protegidas de la Amazonia Boliviana. Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado. 180 pp.

(3) Ibid.

(4) Ibid.

(5) CERES. 2000. Estudio de caso: los conflictos socioambientales en el Parque Nacional Carrasco. Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social. 104 pp.

(6) SERNAP. 1999. Proyecto Parque Nacional Carrasco. Cochabamba, Bolivia.

(7) MHNNKM. 2000. Análisis de la situación social e institucional y sistema de información geográfico de las áreas protegidas de la Amazonia Boliviana. Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado. 180 pp.

(8) Eduardo Moreno, comunicación personal.

(9) Distrito Cochabamaba, oficina compartida con los parques TIPNIS y Toro Toro.

(10) Hugo Antezana, comunicación personal.

(11) Eduardo Moreno, comunicación personal.

(12) Ibid.

 

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